POLITICA Y ARQUEOLOGIA: LA PERSPECTIVA MEXICANA LA PROTECCION Y LA CONSERVACION DE SITIOS Y OBJETOS ARQUEOLOGICOS LA PRACTICA FILOSOFICA Y LA POLITICA EN MEXICO Eduardo Contreras Ixo. Museo Nacional de Antropologia Chapultepec, Mexico El Territorio Mexicano cuenta con un caudal arqueologico cultural bastante considerable. ya que segtn cglculos realizados recientemente por arqueologos, hacen saber que con seguridad, el pass posee unos 50,000 sitios arqueol6gicos, y' se piensa que existen probabilidades de que lleguen a contarse entre 70 y 80,000, de acuerdo a los nuevos descubrimientos que se sucedan. Logicamente, en cifras tan elevadas, se cuentan desde los mas minisculos asentamientos humanos, hasta los grandes Centros Ceremoniales, muchos de estos, de una tremenda magnitud, ya que llegan a tener hasta un kilometro cuadrado de terreno construido, y en ocasiones, mas. Teniendo tanto material arqueologico disponible, el pals se enfrenta a problemas bastante serios, y el Instituto Nacional de Antropologia e Historia, organismo oficial dedicado al estudio y conservaci6n de dichos restos, no se da a basto para cumplir con la mision que se le encomienda, dada la gran cantidad de sitios arn ueol8ogicos existentes, y el escaso Dresupuesto monetario con el que cuenta. Ciertamente, el I.N.A.H., desde su creaci6n como Instituci6n Oficial, aproximadamente por el affo de 1935, ha dedicado todos los esfuerzos de sus colaboradores al estudio, protecci6n y conservacion de los materiales arqueol6gicos, 82 pero sus logros no han sido todo lo exitosos que debieran ser, ya que son muchos y muy numerosos los problemas a los que hay que enfrentarse para conseguir lo deseado. Probablemente, el problema mas agudo al que nos enfrentamos los estudiosos de la arqueologia, sea al de saqueo de piezas arqueologicas, propiciado principalmente por los mas nefastos destructores de los restos culturales dejados por los antiguos habitantes de Amdrica. Estas personas, sin el mas mlnimo de escrfipulos, aunque en ocasiones con "alguna preparaci6n intelectual," se dedican al mas negro, il!cito y arbitrario de los comercios destruyendo todo dato cultural, susceptible de ser estudiado cientificamente. El saqueo arqueol6gico y el comercio con piezas en Mexico se realiza desde el siglo pasado. En ese entonces, el pals se encontraba sumido en una ignorancia profunda, y estaba envuelto en guerras civiles y conflictos internacionales que impidieron, desde luego el mas minimo intergs por el caudal arqueol6gico. Para finales del siglo pasado y principios del presente, empezaron a interesarse en la arqueologia mexicana investigadores norteamericanos y europeos de intachable seriedad y capacidad cientifica e investigatoria que realizaron los primeros estudios sobre arqueologla mexicana. Pero al lado de esto, los saqueadores coleccionistas de piezas antiguas de arte y museos de muchos paises empezaron a incrementar sus ansias por obtener piezas arqueol6gicas mexicanas, y con esto, 83 la bastante deficiente "conciencia nacional'l de muchos habiitantes del territorio mexicano se dio cuenta de que colaborando con el saqueo arqeuologico se podla obtener una nueva fuente de ingresos bastante jugosa sin desarrollar un esfuerzo mraximo. Y el gran saqueo inici6 sus actividades que aun ahora son ilimitadas. Cabe mencionar que la destruccion se inicio con gente extranjera, sin que con esto pretenda salvar de culpa al habitante nacional, ya que en Ciltima instancia es el quien tiene mas culpa, pero es el extranjero el que posee los medios suficientes para pagar bastante dinero por las piezas obtenidas. Esto, como se apunto anteriormente, en los inicios de esta actividad, pues conforme avanza el siglo, la gente rica de Mexico, funcionarios pftblicos y gente sin el minimo de cultura requerido para poder ser llamado "Homo Sapiens,"1 contindan con esta il'cita actividad hasta llegar a crear lo que hoy es todo un comercio organizado que opera al mgrgen de la ley, pero en muchos casos, bajo la proteccion de esta. En la actualidad, los traficantes extranjeros de piezas arqueol6gicas sobre todo los europeos y norteamericanos realizan la compra de objetos a gente nacional que es la encargada de pagar un "buen precio" a los ind!genas y campesinos, asi como salteadores y toda clase de tipos que se dediquen a la extraccion de los materiales en cuestion. En esta forma se han logrado muchas colecciones particulares que estin en la posecion de personas que las han obtenido por todos los mnedios posible, menos por el lfcito, ya que este no existe. 84 En cuanto al saqueo realizado por nacionales, este es todavIa mas feroz, pues en el intervienen desde funcionarios p6iblicos, algunos de ellos de puestos gubernamentales bastante altos, hasta diminutos Presidentes y Delegados Municipales, Delegados de Turismo, Gulas de Turistas, arqueologos, ingenieros, miembros del Ejercito y toda clase de ciudadanos mexicanos en general. El saqueo estg bastante organizado de una manera similar a la del hampa internacional, contando con todos los medios necesarios para "explorar en sitios arqueol6gicos" y para transportar las piezas, ya que cuentan con toda clase de vehiculos y hasta pequefios aviones que aterrizan en pistas clandestinas. Entre las zonas mas afectadas por este tipo de organizaciones se cuentan las zonas Mayas de Chiapas y la peninsula de Yucatan, la regi6n de la Costa del Golfo, que comprende los Estados de Tabasco, Veracruz y parte de Tamaulipas, asi como la region del Occidente de M4xico, principalmente los Estados de Colima, Jalisco y Nayarit. En el crea Maya, el robo mas frecuente de piezas es el de urnas ceremoniales, sobre todo las dedicadas al Dios Sol, la cernmica del tipo plumbate, la cer4mica del periodo Rio Bec, los estucos, dinteles y estelas de los edificios, los cuales, para ser transportados, son cortados con sierras electricas, y seccionados en varias partes que despugs se vuelven a unir, cuando son vendidos; y desde luego, las famosas figurillas de 85 la Isla de Jaina, en Campeche, isla, totalnente saqueada, por las cuales, seg6n datos que tenemos, se han llegado a pagar hasta 5 ,000 d6lares por cada figurilla. . En cuanto a la zona costera del Golfo, y la de Occidente, cuando el hambre del coleccionista es mucha puede pagar entre 500 y 1,000 dolares por una figurilla sonriente o por una figura hueca de las de Colima, piezas que son compradas por los intermediarios, a los indigenas en 100 o 200- pesos mexicanos. Otro problema bastante serio al que se enfrenta la Arqueologia Mexicana, y aiun los coleccionistas de piezas es el de las falsificaciones. En la actualidad se falsifican en Mexico piezas arqueol6gicas de las cinco regiones culturales mesoamericanas mas importantes, de todas las culturas, horizontes y tipos posibles. La Mayor!a de ellas son todavla burdas reproducciones tipologicas de piezas mesoamericanas pero algunas de ellas estan magnificamente bien hechas.al grado que solo se ha podido demostrar su falsidad mediante estudios altamente comparativos, microsc6picos y petrograficos. Las falsificaciones, pensamos, es uno mas de los recursos empleados por los traficantes de piezas arqueol6gicas, ya que la arqueologla es un recurso cultural sumamente rico, pero no renovable, por lo cual tiende a agotarse, y estamos conscientes de que el material arqueologico, sobre todo el de tipo estetico que se presta para comerciar con el se esta ya agotando, p)ues sobre todo en el -rea de l Occidente de Mlxico, 86 las ltimas exploraciones arqueol6gicas serias que se han realizado se han topado, aparte de con todos los sitios saqueados, con que ya las grandes figuras antropomorfas y zoomorfas que anteriormente eran tan frecuentes, ya no lo son, y sin embargo, se han llegado a localizar algunos "yacimientos" que contienen muchas figuras falsificadas que estgn all! para recibir asi su patina que las hara posteriormente pasar por originales. Como quiera que sea, haciendo una evaluaci6n del caudal arqueol6gico mexicano, se ha llegado a la conclusi6n de que el Museo Nacional de AntropologIa e Historia posee un nC=ero muy limitado de piezas, y que estas son, salvo los grandes monolitos, de una menor calidad estgtica, en cuanto a nUmero global, que las que poseen los coleccionistas particulares y otros museos extranjeros. Sin embargo, desde que la arqueologia pas6 a ser en M8xico una parte importante de su caudal cultural, las autoridades no han prestado nunca la debida atenci6n al cuidado, atenci6n e investigaci6n de los restos arqueol6gicos, cosa que desde luego propicia mucho el saqueo y la destrucci6n. Por esto mismo, los organismos y personas que debieran proporcionar todo su inter6s y cuidado para la arqueologia, al no hacerlo incurren el faltas gravisimas, al tiempo que demuestran su desconocimiento y falta de capacidad intelectual, y por lo mismo, no son dignos~representantes de la direccion de nuestro pals. 87 Desgraciadamente, perece que sucede en bastante passes, pues las cuestiones culturales, y atTn mas, las arqueologicas, carecen de toda importancia en los gobiernos, y salvo en cierto aspectos, como el tur'stico, no ocupan ningCin sitio preponderante. En el caso de M1xico, existe un organismo oficial, dependiente de la Secretaria de Educacion PCblia, llamado Instituto Nacional de Antropologia e Historia, institucion dedicado al estudio y conservacion de la arqueologia nacional. Pero para la desgracia de la investigaci6n cientifica, este Instituto tiene uno de los presupuestos mas bajos en el pals, el cual escasamente alcanzara los 35 millones de pesos anuales, aproximadamente, con los cuales habra de sostener desde su personal, mantenimiento de vehiculos, equipo, el Museo Nacional y muchos Museos Regionales, la conservacion y proteccion de zonas arqueologicas, monumentos mesoamericanos y coloniales y la investigaci6n cientifica en todas las ramas que abarca la antropologia. De lo anterior puedo deducirse que para todo aspecto arqueologico en M4xico se cuentan con solo unos cuantos millones de pesos que logicamente no alcanzan a cubrir las necesidades arqueol6gicas de mas de 11,000 zonas clasificadas, y muchisimas mas de las cuales, es cierto que en casos no se tiene ni idea de su existencia y mucho menos de su posicion geogrdfica en el terreno. Oficialmente, de acuerdo a la Ley de Conservacion de Zonas y Monumentos hist6ricos,s se tiene una clasificaci6n de no mas de 88 cincuenta zonas arqueologicas que cuentan con algunos servicios de protecci6n y mantenimiento, siempre y cuando sean susceptibles de ser visitadas turisticamente, y se encuentren cercanas a las vias generales de comunicaci6n, pues de otra manera, como el visitante no llega, casi no existe la necesidad de protegerlas con guardianes, puesto que no se cobrara el derecho de entrada, y nadie tendr& interds de visitar un sitio que no esta preparado turIsticamente, salvo los arqueologos, y algunos estudiosos de las culturales antiguas. Las zonas arqueol6gicas dotadas de un cuerpo de guardianes son las mas importantes de diversas regiones. Pero aCn 4stas no tienen la proteccion debida, pues los guardianes son personas generalmente de la misma region, que desgraciadamente carecen de toda preparacion y conocimiento de lo que tienen bajo su cuidado, y en ocasiones, se ha comprobado, cooperan al saqueo. Zonas como Teotihuacan y Chichen Itza tienen mas de 20 hombres, y en casos, como en el de la primera, motorizados e inclusive armados, pero zonas como Tula, en Hidalgo, o Xochicalco, en Morelos, tienen de cuatro a seis guardianes. Palenque tiene siete, y zonas como Comalcalco, La Venta, San Lorenzo Tenochtitlan, Castillo de Teayo, Malinalco, Ziaachila, Casas Grandes, etc., tienen de uno a tres guardianes. Desde luego, estos hombres, totalmente impreparados se dedican, si acaso a rondar por el centro ceremonial y los principales edificios sin asegurarse, dado su corto nilmero, 89 que todos los edificios y restos esten debidamente protegidos sobre todo de la accion vandalica de los mismos turistas, que son los principales destructores de los m.onumentos, aparte de los saqueadores, quienes ya acttlan profesionalmente. Asi, siendo el n6mero de guardianes tan corto, no se descarta tampoco la posibilidad de que estos mismos contribuyan a la destruccion de los restos, como en el caso de Palenque, en donde mediante una corta cantidad de dinero proporcionada a los guardianes, estos contribuyen a que el turista, y en ocasiones hasta el mismo estudioso de la arqueolog'a obtenga un recuerdo de los obstucos y piedras labradas de los edificios. Esto, de ninguna manera resulta aprobado, pero es hasta cierto punto comprensible dada la impreparacion de estos hombres, y el baj isimo salario que obtienen por sus actividades, que es del orden de los 850 pesos mexicanos (unos 65 dolares mensuales), aparte de que las mismas autoridades del I.N.A.H. jamas se han preocupado por organizar a estos cuerpos, ni prepararlos para que cumplan efectivamente con su misi8n. Esto, desde luego, resultaria bastante sencillo, pero hay que tomar en cuenta que sobre todas las cosas, se anteponen los tremendos intereses creados, y las cuestiones polfticas que impiden a los dirigentes del I.N.A.H. el poner cuidado en la proteccion y conservacion de nuestro patrimonio arqueologico. Ya se ha planteado que es el saqueo el mayor enemigo de la arqueologSa, sobre todo porque este se realiza en sitios en donde 90 la vigilancia es nula, pero el saqueo deliberado y casi aprobado por las autoridades se realiza en las mismas zonas arqueologicas, a solo 10 metros de los mismos guardianes, ya que donde ellos no van o no estan, se considera (desde luego que por los saqueadores) como '"territorio libre," y la btlsqueda ilXcita de restos no es impedida, salvo en muy contadas ocasiones. En este sentido, el rescate cientifico de datos cientificos arqueol6gicos en M8xico es bastante menor que el contrabando y la destrucci6n de los mismos, por lo que comparativamente, la cantidad eficiente de investigaciones serias resulta insignificante por cuanto a lo que se pierde. Sin embargo, las "pequefias grandes realizacionesl" que se han logrado en el estudio de la arqueologia mexicana, tanto por investigadores mexicanos, europeos y norteamericanos, han permitido que algo se sepa, de lo mucho que tenemos que estudiar en el terreno de las antiguas culturas mesoamericanas. EL ASPECTO ECON6MICO DE LA ARQUEOLOGfA EN M6XICO La arqueolog*a en M8xico es un aspecto federal, burocratico y oficial. Todo aspecto arqueol6gico, sobre todo en cuanto a restos, zonas arqueol6gicas y monumentos son considerados como parte del Patrimonio Nacional y como bienes del Estado. Al margen, la Ley dice que todo resto arqueol6gico procedente del territorio mexicano es propiedad de la naci6n, que no tiene dueflo absaluto sino el pass mismo, y que nadie podra conservarlo en propiedad privada, sina solo mediante las autorizaciones 91 correspondientes que la misma Ley sefiala, por lo cual, todo es propiedad de Mexico. El que la arqueologia en Mexico se trabaje solamente en una manera oficial, resulta, a mi entender muy bueno, aunque tiene sus l6gicas deficiencias. De todas maneras, si se hace caso absoluto de lo que propone la Ley Federal de Conservacion y Estudio de Monumentos Arqueol6gicos, as! como el Reglamento Interno del propio I.N.A.H., todo saldrla de maravilla, pero desgraciadamente, como siempre, nunca se observan. Debido a que la arqueologla es oficial, y el I.N.A.H. es un organismo del gobierno, cuenta con un presupuesto monetario muy pequeflo que no exede los 40 millones de pesos anuales con los cuales el I.N.A.H. debe de solventar todas sus necesidades, entre las que se incluyen la investigacion arqueol6gica y la protecci6n de los restos culturales. Como se puede deducir, el I.N.A.11. invierte menos de 10 millones de pesos anuales a la investigacion cientifica, y a la conservaci6n y reconstruccion de monumentos arqueol6gicos. Lo anterior permite someros estudios e investigaciones arqueol6gicas en no mas de 10 zonas arqueologicas por ano, a sabiendas de que tenemos mas de 50,000. Asi, la investigacion en el campo se reduce casi siempre a temporadas de 3 meses efectivos, ya que luego hay que hacer los estudios y clasificaciones correspondientes en gabinetes y laboratorios, los cuales tambien ilevan costos elevados, y que en muchos casos quedan inconclusos por falta de presupuesto. t ~~~~~~~~92 El I.N.A.H. opera sin ganancia alguna, con muchas perdidas, y en ocasiones con deudas, ya que incluso el Gobierno, dentro de su mala organizaci6n, llega a cobrarle impuestos al propio I.N.A.H., organismo subencionado por el mismo, de acuerdo a determinado tipo de gastos o iinportaciones de materiales necesarios que haga. Los presupuestos particulares para investigaciones y exploraciones en campo, en temporadas de 3 a 6 meses no se elevan mas de los 150,000 pesos (15,000 dolares). Por regla general, las investigaciones las hacen equipos de tres a cuatro personas, con una deficiencia de materiales de trabajo terrible, generalmente sin un previo plan de trabajo a desarrollar y con muchas faltas en la organizacion. Y el complemento investigatorio en gabinete y laboratorio, cuando existe, adolece tambign de la carencia de material y de organizacion. Lo anterior ocurre debido a dos tipos de problemas: a) La falta de presupuestos adecuados para realizar investigaciones, aunado a los baj *sintos salarios que obtienen los investigadores profesionales de la arqueologia. Estos investigadores que ganan un promedio de 380 d6lares mensuales no alcanzan a cubrir sus necesidades, por lo cual, en muchos casos tienen que completar su presupuesto impartiendo catedras o realizando otros trabajos, lo cual les impide dedicarse de lleno a la investigaci6n arqueologica, mermando asi el conocimiento requerido por esta materia, y b) la falta en el desarrollo de planes de 93 investigaci6n realizados masivamente por todos los integrantes de los departamentos de arqueologia. Aparte del I.N.A.H., el departamento de Arqueologia de la Universidad Veracruzana realiza tambien investigaciones arqueol5gicas en forma oficial, y bajo los mismos reglamentos, solo que en el menor escala, pues su presupuesto anual para investigaciones asciende a los 330,000 pesos,-unos 30,000 d6lares. Como se ve, el panorama es desolador. Y no obstante esto, se han logrado algunas investigaciones magnfficamente bien hechas, y dentro de una seriedad y cientificismo rigurosos, de lo cual estamos bastante orgullosos. Entre las grandes investigaciones hechas recientemente se pueden citar las de Jaina, Campeche y Edzng, Campeche, asi como la de Teotenango del Valle, en el Edo. de Mgxico, hechas por Pinta Chan; las de Bernal en Daizfi, Oaxaca, las de Litvak en Xochicalco, Morelos, Navarrete en Chiapas, y algunas otras hechas en Manzanilla, Puebla, Ixtlan del Rio, Nayarit y Tlatelolco y Santa Teresa en el Distrito Federal. Como para nadie resulta un secreto que la arqueologia en Mgxico es bastante pobre, algunos otros organismos oficiales que cuentan con presupuestos anuales de miles de millones de pesos han llegado a cooperar con algunas investigaciones arqueol6gicas para un me jor realizacion de las mismas, pero esto ha ocurrido mnuy esporadicamente, por lo que no se puede tener la esperanza de contar con ello frecuentemente. 94 Lo anterior se plantea con el conocimiento de la realidad nacional. Estamos conscientes de que somos un pals en pleno desarrollo, el cual vamos logrando a pasos sumamente lentos, aunque seguros, tal vez, y no exigimos que se le de a la arqueologia un lugar prepondernate al lado de otro tipo de actividades, normalmente mas apremiantes para el mejor desarrollo de nuestra naci6n, pues como estudiosos del hombre que somos, sabemos que los aspectos econ6micos, tecnol6gicos y agricolas, al lado de muchos mas, deben de tener un desarrollo preponderante, pero si se piden que tambien se le de su sitio a la cultura en general y a la investigacion arqueol6gica, asi como al indigenismo, para que puedan desarrollarse antes de que el progreso del pass, esto dicho en buen sentido, y la accion barbara de los saqueadores terminen con la arqueologia del pass. EL VALOR DE LA ARQUEOLOGIA EN MEXICO, RESPECTO AL TURISMO Ciertamente, en M4xico se habla mucho de la Arqueologia TurIstica. Esto, en muchos aspectos es cierto. En M6xico, la vida cambia mucho cada seis aflos, duraci6n de los periodos gubernamentales. Ultimamente, algunos de estos gobiernos sexenales se han interesado por realizar investigaciones arqueol6gicas en gran escala. Para ello han aportado lo que para nosotros resulta bastante dinero: 24 millones para Teotihuacan, y mas de 40 para Cholula, aparte de otra serie de cantidades bastante- enores para otras zonas. Ahora bien 95 estos presupiestos de inversi6n, otorgados al I.N.A.H. como apliaciones especiales a su presupuesto, una vez cada seis aflos, llevan, por detr4s, la intencion inobjetable de que las zonas arqueol6gicas que se trabajen, queden dentro de las mejores condiciones para ser visitadas por el turismo, y para hacer de ellas centros "culturales' en los que se realicen eventos de diversos tipos y sitios de visita obligada para cualquier turista de origen nacional o extranjero. Probablemente, la idea del gobierno sea buena, en principio, pero por desgracia, la realidad es muy otra. Al proporcionar tanto dinero, se emplea a una gran cantidad de arque61ogos, estudiantes, t4cnicos y equipo. El I.N.A.H. traza un plan de trabajo e investigaci6n a desarrollar, pero el gobierno, que es el que da el dinero, traza otro, y como el tiene la palabra, y el dinero, pues impone sus condiciones, marca un limite de tiempo e incluso de trabajo de reconstruccion, principalmente, para que se realice y se termnine, y las obras sean entregadas en la misma forma en que se entregan puentes, escuelas y carreteras. Tal es el caso de Teotihuacan. Todo el dinero paga las investigaciones y ademSs otra serie de gastos ajenos a la investigacion cientifica, que se encargan de efectuarlos las personas puestas para "administrar" el dinero. El trabajo es de campo, esencialmente, y una vez que se acerca el limite de tiempo y del estudiar y publicar los resultados de la investigaci6n. Entonces, el I .N. A.H . 96 recurre a sus propios recursos en un intento de terminar con el trabajo empezado, pero esto puede tardar aflos. Resulta entonces diffcil que el gobierno comprenda lo que es y como debe realizarse una investigacion cienti fica en arqueologla, todos los aspectos que abarca y el gran trabajo material e intelectual que representa. Todos los subsidios, los anuales y los especiales que se otorgan por la arqueologia tienen el intergs de que se empleen en sitios y zonas arqueol6gicas de atractivo turistico, cercanos a grandes ciudades o a las vlas de comunicacion. De otra forma, es muy dificil y esporSdico que se trabajen en forma grande, zonas alejadas de la "civilizacion," y esto se hace, solo por el intergs de los arqueologos que proponen sus investigaciones, y alcanzan los presupuestos minoritarios. Triste es esta realidad, que me hace pensar en forma particular que aparte de la arqueologia turistica, en Mexico se realizan estudios arqueol6gicos por casualidad, casi por afladidura, por inter6s personal o por amor al estudio, de un grupo de locos. Y nada mas. De todos modos, los investigadores mexicanos han tenido logros positivos en sus estudios y han podido profundizar muchos de ellos en problemas bastante intrincados de la ciencia arqueol6gica, dentro de sus medios y posibilidades. Bastantes arque61ogos mexicanos han hecho las cosas bastante bien, otros, bastante mal. El resultad es una arqueologia 97 de mediocre calidad en cuanto a intitucion, de primera calidad en aspectos individuales, y de pgsima en otros. Al lado de estas investigaciones, nos encontramos con las efectuadas por instituciones, sobre todo norteamericanos con cientificos sumamente serios y dedicados que han colaborado enormente al conocimiento de la arqueologia mesoamericana. Entre las primeras y mas antiguas se encuentra la Fundaci6n Rockefeller, que proporcion6 durante varias decadas cientificos y subsidios para estudios en el area Maya. A ella se debe gran parte de las investigaciones hechas en Palenque; otra y muy principal es la Smithsonian de Washington, a la que se deben, principalmente los estudios hechos en en area Olmeca, Zona Costera del Golfo. La New World Archaeological Foundation ha hechos estudios por mas de 10 aEos en la zona Olmeca-Maya (periodo formativo, principalmente) del estado de Chiapas; la Institucion Frissel, de Oaxaca ha incursionado por los Valles Centrales del Estado, con un 4xito rotundo; la Amerind Foundation, de Dragoon, Arizona trabaj6 intensamente la porci6n norte del pals durante sMis affos, concretamente el estado de Chihuahua y su zona mas importante, Casas Grandes, y parte de los estados de Sonora y Tamaulipas. Otra serie de investigadores han contribuido con estudios muy profundos en diversos sitios tales como Michael Coe en San Lorenzo TenochtItlan, y Rene Millon en Teotihuacan. 98 Finalmente, la Universidad de California, en Berkeley y su equipo de investigadores ha contribuldo con muy valiosas e interesantes investigaciones en el area Olmeca de Tabasco, la Huasteca y la costa de Campeche. Sus investigadores iniciales como Roberto F. Heizer y John A. Graham realizaron tambien investigaciones en el Altiplano central Mexicano, en la zona de Cuicuilco, y los nuevos valores, j6venes muy entusiastas y dinamicos como mis compafieros Patricio S. Hallinan, Guillermo Clewlow, Richard Ambro han hecho investigaciones de un valor cientifico incalculable, y no lo menciono debido a que ellos est6n presentes en este Simposiun, sino que realmente son j6venes valores de la arqueologia de los Estados Unidos, muy positivos, revolucionarios, innovadores que han roto con los principios tradicionalistas para venir a dar a la arqueologia un nuevo sezgo, audaz, moderno, y verdaderamente cientifico e intelectual. No podemos quejarnos, sino todo lo contrario. Sabemos que las contribuciones obtenidas de estos investigadores norteamericanos son sumamente valiosas para el conocimiento de la arqueologia mesoamericana. Por suerte para estas Instituciones y personas antes mencionadas, han contado con un desahogo econ6mico bastante mayor que el nuestro, logrando asl un brillantez en sus estudios. Ser!a arriesgado hacer una comparacion economica correlativa entre el monto de gastos efcectuados por Instituciones 99 norteamericanas y los hechos por M6xico, sin incurrir en errores, ya que se tendria que hacer un profundo estudio econ6mico de los hechos, pero una cosa si puedo asegurar, que los intereses de estas Instituciones y personas antes mencionadas obran dentro de la lealtad mas absoluta, y han estado en caminados (nica y exclusivamente al estudio cientifico de los restos arqueol6gicos mesoamericanos, lo cual resulta l6gico, ya que se trata de personas honorables que poseen un alto nivel cultural, intelectual y cientlfico. Esto, dicha tambi6n con conocimiento de causa. LA PROTECCI6N DE LOS RESTOS ARQUEOLOGICOS EN MEXICO Segdn datos que tenemos, tal parece que la Ley de Protecci6n de Restos Arqueol6gicos en los Estados Unidos se limita a aquellos sitios que se encuentran en terrenos Federales o del Estado, y ,que no existe protecci6n para los sitios que se hallen en terrenos particulares. En M4xico la situaci6n es distinta, aunque no por ello, halagadora. Ya se ha dicho que todos los restos culturales pertenecen al pass, y son considerados Bienes Nacionales, y en consecuencia, todo lo que posea el subsuelo pertenece a la Naci6n, aunque esto no obsta para que se destruya y se saquee el patrimonio cultural. En principio, el Estado, de acuerdo con estudios realizados por el I.N.A.H. puede denominar a cualquier terreno en el que se encuentre una zona arqueol6gica importante como Zona o 100 Territorio Federal que queda bajo la custodia, protecci6n y conservaci6n del I.N.A.H. y de las autoridades civiles y militares competentes, cercanas a dicho sitio. Se ha dado el caso de que una zona arqueol6gica se encuentre dentro una propiedad provada perteneciente a campesinos, agricultores, ganaderos o cualquier otro tipo de persona. Si la zona ameritase ser denominada Federal, el Gobierno puede expropiar los terrenos, y pagarg a su propieterio con una cantidad igual en terreno en la parte mas cercana a su antigua propiedad, y que reana mgs o menos iguales condiciones topogrgficas. En caso de no ser posible el conseguir un nuevo terreno, se le ofrecerSn facilidades para que se traslade a otro sitio que sea de su conveniencia fisica y moral, o si no, en filtima instancia, se le liquidar& en efectivo, de acuerdo al valor catastral, el monto de su propiedad. Los C6digos Juridicos, y adn la Misma Carta Constitucional no admiten Juicios de Amparo o protecci6n en contra de las intervenciones del Estado, en estos casos, ya que como se ha citado anteriormente, cualquier zona arqueol6gica pertenece a la nacion. Quedando el sitio arqueol6gico en propiedad del Estado, solo se podr* tener acceso a el mediante la autorizacion del Gobierno Federal. Existen otros casos que resultan menos drasticos con los propietarios de terrenos arqueologicamente menos importantes. 101 Sitios arqueol6gicos considerados de importancia secundaria, pueden quedar dentro de terrenos particulares, pero estr&n bajo la custodia y proteccion absoluta de sus propietarios, los cuales no podrgn realizar excavaciones en ellos, en busca de sus restos materiales, si pena de recibir las sanciones de la ley sefiala, ni tampoco podrhn emplearlos como terreno de labor, o para realizar obras en ellos, si antes no es notificado el asunto al Instituto Nacional de Antropologia e Historia, y a las Secretarlas del Patrimonio Nacional y de Gobernacion. Hecho lo anterior, tendrgn la obligaci6n de esperar hasta que el I.N.A.H. y los demrs organismos envXen tgcnicos especialistas que hagan un reconocimiento visual, y si el caso lo ameritase, exploraciones arqueol6gicas, antes de que el propietario pueda utilizar su terreno para los fines que juzge convenientes. Atn mas, si la zona resultase de inter4s 6ptimo para la arqueologia, y su superficie no abarque toda la propiedad, se puede deslindar el terreno arqueol6gico, limitarse y bardearse, y su custodia quedard repartida entre el propietario del terreno, y el I.N.A.H., y si se pudiese poner guardianes en ella, el propietario permitirg la entrada libre al visitante o estudioso acreditado que posea el permiso correspondiente. En caso de investigaci6n, debera otorga las facilidades necesarias, y la cooperacion, dentro de sus posibilidades. 102 La misma Carta Constitucional de Mexico, que otorga derechos a los ciudadanos mexicanos, impone, en este sentido, obligaciones a los mismos, para que denuncien todo tipo de saqueo y exploracion arqueologica clandestina a las Autoridades Civiles y Militares mas pr6ximas a la entidad, las cuales deberan obrar de acuerdo a lo que sefiala la ley, deteniendo a los infractores y remitiendolos para su consignacion a las autoridades competentes. Bueno, lo anterior es lo que sefiala la Ley, pero pocas veces se realiza, pues en el ciudadano mexicano, por regla general, existe un total desconocimiento de lo que significa el patrimonio arqueol6gico de la naci6n; hay una falta absoluta de conciencia nacional, de valor civil, y de ignorancia en cuanto a sus derechos y obligaciones como ciudadano por lo que, aunque la ley es buena, si no se cumple, es como si no existiese. Por otro lado, las mismas autoridades no cumplen con su deber y obligaciones, y en muchos casos propician el hurto y el saqueo arqueol6gicos beneficiando solo al contrabando y al comercio negro; y benefici&ndose econ6micamente a s; mismos, obrando al margen-de la ley, sebedores de que son ellos los que la "imparten." No se puede dudar de que nuestras leyes estdn correctamente elaboradas y el clamor popular es de que se cumplan tanto por los ciudadanos en general, como por las autoridades que tienen, en liltima instancia, la mayor responsabilidad en cumplirlas, como en hacer que se cumplan. 103 En este sentido, todo esta debidamente reglamentado, tanto en el patrimonio inmueble de la arqueologia, como en el mobiliar. Asf, la Ley, portandose elgstica, y sabedora de que no puede controlar efectivamente todo el movimiento de piezas, permite la tenencia de colecciones de piezas arqueol6gicas, siempre y cuando se tenga debidamente registrada la colecci6n en el I.N.A.H. Entonces, la coleccionista adquiere derechos y obligaciones para con las piezas. Deberg protegerlas y evitar su destrucci6n. Comunicara al I.N.A.I1. sobre aumento o disminuci6n en el ndmero de piezas de la colecci6n, asi como canbio de propietario, siempre y cuando sea por obsequio, herencia o simple donaci6n a particular, o instituci6n privada u oficial. Pero jamgs deberg lucrar con ellas, y muchos menos, y bajo ningfin concepto, propiciara la salida de las piezas fuera de las fronteras del pass, ni siquiera en caso de exhibici6n o exposici6n cultural. Esto flltimo puede ser factible solo en caso de que otorguen el permiso correspondiente el I.N.A.H., la Secretarfa de Educaci6n PGblica, la Secretaria del Patrimonio Nacional, la Secretarfa de Gobernacion, y la Secretaria de la Presidencia de la Republica, y asi mismo, las gestiones y covenios internacionales sean supervisados por la Secretaria de Relaciones Exteriores. A todo lo anterior se agregar&n las cartas de seguridad y responsabilidades acreditadas por los gobiernos del o los pa!ses en los cuales se expongan, los que deberan est ipular sitios y duraci6n de 104 las exposiciones. Logrado lo anterior, el I.N.A.H. es el 6nico organismo que puede valuar las piezas de acuerdo a sus estatutos y decidir cuales son las que pueden salir al extranjero. En este caso, el propietario de la coleccion debera sufragar los gastos de un representante del I.N.A..H. el cual viajara con la coleccion y la tendrg con su cargo hasta que esta regrese de nuevo al pals. Por filtimo el Gobierno de Mexico, por medio de su organismo representativo, I.N.A.H. ., se reserva el derecho de expropiacion libre de las piezas arqueol6gicas pertenecientes a colecciones particulares cuando lo juzgue conveniente y propicio para la arquoelogia nacional, asi mismo podr& decidir si se estimula al coleccionista con una cantidad en efectivo, si las decomisa por tenencia ilicita, o si se le acredita en los anales del I.N.A.H. o M.N.A. como un donador. Ahora, si todo esto se cumpliera como es debido, la realidad arqueol6gica nacional seria muy distinta. LA ARQUEOLOGIA EN EL -ASPECTO EDUCACIONAL DE MEXICO Mgxico tiene un profundo arraigo en sus culturas indigenas, y, afortunadamente, los planes de estudio de las escuelas, desde la instrucci6n primaria, hasta los profesionales incluyen materias en las que se imparte la Historia Antigua de Mexico. De la instrucci6n primaria se encarga casi en la generalidad el Gobierno de Mexico, por medio de la Secretaria de Educaci6n Ptlblica, la cual elabora los planes de estudio que son observados 105 por las Escuelas Primarias piblicas Federales, no asi por las Escuelas particulares las cuales adolecen de ser profundamente clericales, dogm&ticas y anarquistas y reaccionarias y llegan al grado de negar nuestra extracci6n indigena y nuestra concepci6n latinoamericano. Pero afin estas escuelas retr6gradas, negativistas y no progresistas ni evolucionistas deberMn acatar los reglamentos de la S.E.P. y usar como textos los libros de la Comisi6n del Libro de Texto gratuito que se obsequia sin costo alguno a todos los alumnos de instruccion primaria. La instruccion primaria en M4xico se inicia a los siete aftos en la vida del infante, y tiene una duraci6n de sdis aflos. En los grados primero y segundo se imparten nociones de Historia Antigua de M4xico, y la instrucci6n se intensifica durante los grados tercero, cuarto y quinto, en los cuales se estudia todo lo relativo a las antiguas culturas mesoamericanas., teniendo la enseffanza en mismo valor y sentido que tienen los perlodos llamados de la Independencia, Reforma, Revoluci6n y gpoca Moderna. Durante el sexto aflo, se imparte la Historia Universal. El siguiente paso escolar del niffo es la Segunda Ensefnanaza. La instrucci6n escolar en M6xico, es ahora obligatoria hasta la Secundaria, por lo cual 4sta tambign est4 organizada en sus planes de estudio por la S.E.P. La Secundaria consta de tres aflos, y la Historia Antigua de M4xico se imparte durante los grados primero y segundo. 106 Ahora se hace menci6n de que la rama Profesional de Estudios Acad4micos que se dedica al completo estudio e investigaci6n de la Historia Antigua de MHxico, es la Arqueologia. Con esto, el adolescente tiene ya noci6n de esta nueva rama del conocimiento humano, ciencia nueva y moderna que puede estudiarse como una profesi6n. El tercer paso de la escolaridad juvenil de Mexico se denomina Preparatoria y Vocacional. La primera pertenece a las ramas de Humanidades, Filosofla y Ciencia, esencialmente, y son escuelas pertenecientes o afiliadas a las Universidades del Pals. La segunda se inclina por las ramas de las ciencias exactas y ttchnicas y son administradas por el Instituto Politgcnico Nacional y por las Escuelas y Colegios de Enseflanaza Tdchnica y Superior del pals. Ambos aspectos, preparatoria y vocacional constan de tres aflos, y la Historia Antigua de M4xico se imparte en los grados primero y segundo, en las Preparatorias, y tercero en las Vocacionales. En los Centros de Ensefnanza Superior se imparten cursos de Historia Antigua de M6xico en las Carreras de Historia y Humanidades. Con el conocimiento de la importancia que esta parte de la Historia Nacional tiene para el pals, el Gobierno realiza Campafias Rurales en los que se imparten diversos conocimientos, entre ellos la Historia Antigua de M6xico, con el objeto de crear una conciencia entre los hahitantes para que se enteren 107 y cooperen en la conservaci6n del Patrimonio Arqueol6gico. Existe tadmbidn una escuela nacional, la de Antropologia e Historia, y dos estatales, la de Veracruz y la de Yucat5n, en las que se imparte dentro de la Profesi6n de Antropologia, la de Arqueologia. EL INTERES INDfGENA POR LA ARQUEOLOGIA En el presente, en Mexico existen unos 10 millones de indigenas considerados 4tnicamente puros, que se encuentran dispersos viviendo a lo largo del territorio mexicano. Casi todos ellos, sus ancestros y sus descendientes, 6stos, 4tnicamente ya mezclados, conservan muchas de sus raices indigenas, sus creencias, ritos y forma de vida. Casi todos ellos tienen el conocimiento de que sus antepasados mas remotos fueron los indios mesoamericanos, creadores de altas y magnIficas culturas, y de que de ellos se conservan hasta ahora restos arqueol6gicos de sus asentamientos, ciudades, centros ceremoniales y restos arquitect6nicos, asi como de indigenieria. Para ellos, esto tiene una importancia capital, al grado de que en muchas comunidades indigenas, sobre todo las mas partadas de la vida moderna, estos restos estAn considerados como sagrados y son cuidados y protegidos. Los indigenas, o gentes de esta extracci6n respetan en grado muy elevrado las antiguas tradiciones y creencias de sus ancestros, y las han hecho perdurar hasta ahora. Gracias a ello, 108 los estudios antropol6gicos y etnograficos han podido investigar la vida, costumbres y creencias de pueblos mesoamericanos ya desaparecidos, y se han valido de su forma de vida actual, para poder interpretar formas no existentes. Estos indigenas, celosos guardianes de los restos culturales de sus antepasados, han llegado a resentar problemas bastante serios a las misiones arqueologicas que han pretendido estudiar sus materiales. Desde luego, este tipo de gente, posiblemente la mas noble y conciente que existe en Mexico, es la que mas cuido los restos arqueol6gicos, v casi por ningGn motivo propicia el saqueo, el comercio illcito o la destruccion de estos materiales. Por eso, desconocedor y desconfiado de que en la actualidad existan misiones culturales que deseen estudiar sus restos, dado que conoce que existen los saqueadores y desturctores, no permite el paso a los investigadores, y se han dado casos en los que misiones arqueol6gicas tanto mexicanas como extranjeras han sido atacadas con armas de fuego para impedir que se lleven sus riquezas. Razon no les falta. Anteriormente, era costumbre del I.N.A.HI. el que todas las piezas arqueologicas producto de exploraciones, fueran trasladadas al Museo Nacional para su estudio y exhibicon. Se presentaron casos en que los indigenas del lugar vinieron a Mexico, D.F. a buscar SUs piezas, y si no las encontraban 109 en las vitrinas, por cualquier raz6n, armaban terribles esc*ndalos exigiendo que se exhibieron. Debido a estos problemas y muchos mas de diversas Tndoles, el Gobierno Mexicano y el I.N.A.H. decidieron construir pequefnos Museos Locales, a'st como ampliar los Museos Regionales para exhibir las piezas en el mismo sitio en el que fueron encontradas, o, cuando mucho en la ciudad capital del Estado al que le pertenecen. Esta medida ha dado magn!ficos resultados y los problemas han disminuido bastante, aunque todavia los indigenas siguen considerando como hurto oficial y profanacion a las exploraciones arqueol6gicas. Entre los problemas mas importantes que se cuentan relativos a esto, esta el de una mision de arque6logos norteamericanos y mexicanos que fueron agredidos y heridos con armas de fuego por los ind!genas del pueblo de Tenencingo, Mgxico, quienes estaban encabezados por el cura local y el presidente municipal del lugar. Otro caso bastante serio fue el de Zaachila, Oaxaca, en donde el pueblo entero se levant6 en armas para impedir la exploracion de las tumbas de ese lugar. Fue necesaria la intervenci6n de elementos del ejercito para que impidieran que los arqueologos fueran agredidos, y pudieran realizar sus investigaciones. Dia y noche, el pueblo estuvo velando cerca de las tumbas, y fue testigo presencial de todos los pasos dados en las exploraciones, al tiempo que se le explic6 y 110 enseffo todo lo que se hizo en la investigacion, para que tuviera cuenta de ello. Del material obtenido, solo unas cuantas piezas se exhiben en el Museo Nacional, y el resto se conservan en el Museo de Oaxaca. Otro caso curioso de regionalismo es el que sucede en el Estado de Veracr6iz. La Universidad Veracruzana imparte la carrera de Arqueologla, y con esto ha logrado especialistas en arqueologia de Veracrtlz, para que investiguen solo en este estado. Los veracruzanos son los dnicos que se permiten acceso a sus zonas, para trabajarlas, y con esto han creado un feudo al cual no se permite la entrada a investigadores nacionales que no sean del Estado. De hecho, el I.N.A.H. no puede realizar investigaciones en Veracruz, y solamente puede exhibir piezas en el Museo Nacional, en calidad de pr6stamo, ya que la capital, Xalapa, tiene su propio Museo, y en el exhibe el producto de sus investigaciones. Los indigenas tienen sus creencias, y los dioses terribles de su cosmogonla son tan poderosos como cualquier otro tipo de dios. Bastara-con recordar el Tliloc (Chalchiuhtlicue), monolito de Coatlinchan, Mgxico, y su entrada triunfal a la ciudad de Mexico, en medio de tremendo aguacero en 6poca no de lluvias, y seguido por cientos de indigenas que clamaban y lloraban por que no lo trasladaran al Museo. Una semana duraron frente al Museo, ofrendando al Dios-Lluvia para no les quitara el agua, pero Tlaloc, indignado, les castig6 con 111 una tremenda sequia de tres aflos. Cierto, los indigenas saben por que aman a sus dioses, ya que estos, a'un hoy, efectivamente les cumplen, o les castigan. En fin, que la Arqueologia en Mexico la entienden los estudiosos y los ind;genas, descendientes de aque'llos, nuestros ancestros, hacedores de las maravillosas culturas Mesoamericanas, Gltimo reducto de la gran realidad indiana. 112